Posteado por: mariaisabelherrero | octubre 23, 2014

Sobresalir, ser el mejor

Sobresalir, ser el mejor

En el Salmo 82, 6-8 leemos:6 Yo dije: “Sois dioses, todos vosotros sois hijos del Altísimo”.7 Pero moriréis como hombres , caeréis como cualquiera de los príncipes.8 Levántate, Señor, juzga a la tierra , porque tú eres el dueño de todas las naciones.

Y efectivamente, en “todos” los seres humanos existen genes, o algo que se les parezca, que nos impulsan a ser algo más que hombres. Ansiamos sobresalir sobre los que nos rodean, ser más ricos, inteligentes, guapos, poderosos, más famosos, el que mejor habla, el que más goles mete, el que todos escuchan, el más valiente, sabio, etc. ¡ Queremos ser dioses!

Como Dios o el Rey queremos ser adorados, respetados y obedecidos. ¡Ay del que no incline sus rodillas ante el altar o el sillón en el que nos hemos encaramados !Desgraciadamente, hay muchos más hombres y mujeres que altares y no nos queda más remedio que utilizar medios un poquito bastardos para sobresalir. Sobran ejemplos en cualquier actividad o agrupación.

El ansia por sobresalir no es en sí misma ni buena ni mala. Buena cuando se trata de servir o ayudar al prójimo como a sí mismo; mala cuando para sobresalir los rebajamos con mentiras, murmuraciones, zancadillas u otras malas artes.

Un ejemplo típico es el de los políticos. Empiezan como personas normalitas, quizá por casualidad o porque conocían a Don Ilustre, se ven señaladas para intervenir en unas elecciones. Metidos en faena, su amor propio les exige ganar. Si pierden se les pone cara de mochuelo y le echan la culpa al que pasa por la acera de enfrente; pero si ganan y se sientan en un sillón más o menos importante , el poder, actuando como una droga, los transforman en seres desconocidos. ¡ Uste sabe con quien está hablando! Se decía no hace muchos años por quienes tenían y por los que hoy tienen derechos de pernada sobre vidas y haciendas.

Análogamente sucede con quienes en el ejercito ascienden a cabo, en la enseñanza a director de un centro, en el teatro al que ponen como primera figura, en el fútbol al que mete más goles, en la comunidad de vecinos al que tiene el mejor coche y en las reuniones de café al que habla más alto. Cualquiera que se convierta en el gallo del corral es el ser más feliz del mundo y sus alrededores. Como es una condición inherente a la condición humana tiene mal solución. Saber por donde van los tiros ya es un punto a nuestro favor.

Quizá lo que más nos interese sea averiguar, para evitarnos sofocones, cuando tal ansia es beneficiosa para todos o solo para el “sobresaliente”, familiares, amigos y camaradas. También considerar si en la pelea nos jugamos el puesto de trabajo, el dinero, la familia o solo el café y el prurito del amor propio herido por no dar la talla. En general, con un poco de paciencia es suficiente. En todos los casos, como manda la Santa Madre Iglesia, empecemos por rezar por buenos y malos soportando con paciencia las flaquezas de nuestros prójimos. ¡ Amén!

Mérida (España), 8 de septiembre de 2014

Alejo Fernández Pérez Alejo1926@gmail.com

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