Posteado por: mariaisabelherrero | agosto 11, 2010

SER MÁS LIBRES EN VACACIONES

 
 
 
Os paso este artículo de Ideas Claras
 
Emili Avilés
Profesor Especialista en Pedagogía Terapéutica y Educación Familiar

 

En nuestras sociedades desarrolladas, se extiende cada vez más el llamado tiempo libre o de ocio. Y es que, entre las intensas ocupaciones de estudio y trabajo, existe un tiempo precioso en el cual nos habremos planteado infinidad de veces: ¿Qué hacer? ¿Cómo disfrutarlo mejor? ¿Cómo conseguir un “intenso” descanso en familia o con los amigos? Ahora, en tiempo de vacaciones, nos interesa todavía más afinar en esta cuestión.

Para ello es clave conocernos bien a nosotros mismos. Hemos de saber el tiempo que necesitamos para reposar y qué actividades culturales, aficiones, deportes, etc., nos descansan realmente. Hemos de ser conscientes que el cine y la televisión, la música, el deporte y los espectáculos artísticos diversos, son grandes medios de transmisión y expresión de cultura y sensibilidad, de información, salud y descanso. No obstante, importa mucho reconocerlos como medios para nuestra felicidad, no son un fin en sí mismos.

Sabemos, seguro, que la diversión no es el fin último de la existencia humana. Pero les animo a pensar en el miedo que nos produce el aburrimiento. Tanto, que a veces decimos: “Voy a distraerme con la televisión”. Entonces, nos “rebozamos” de superficialidad y ficción. Después, con muy poco esfuerzo realizado, ya no se nos notan las preocupaciones, ni incluso la falta de ánimo. ¿O sí? Y es que hemos de encontrar el justo medio. ¿Dónde deberíamos estar? Pues en el verdadero descanso que no nos aparte de la realidad, que nos mantenga abiertos a los demás, que nos haga más felices.

Por ejemplo, ocurre cuando los miembros de una familia, o de un grupo de amigos, se reúnen para las mismas actividades, para compartir las mismas ilusiones y “aventuras”. Consiguen sentir parecido, disfrutan de la convivencia, se enriquecen con el trato personal, que hace mejorar a cada persona y al grupo. Ya no es tan importante qué sofisticada actividad estoy realizando. Valoramos más con quién estamos y cómo nos ocupamos en hacerlos felices con nuestra buena compañía.

Sí, sí, me dirán, pero lo cierto es que todos necesitamos reponer fuerzas, cambiar de actividad, reposar de los afanes de cada día. ¡Evidente! Como también es evidente, que tenemos sentimientos y deseos encontrados, cuando de distribuir tiempos y ocupaciones se trata. Vivimos luchas tremendas. Tal vez habremos hablado con los amigos o los hijos de la necesidad de equilibrar el tiempo dedicado al trabajo y al descanso. Somos conscientes que es necesario encontrar momentos para hacer cosas estupendas, tiempo para nosotros y tiempo para los demás, y que no siempre sabemos administrarlo de la mejor manera.

Ahora, en el tiempo de vacaciones o previo a disfrutarlas, es muy sensato pensar y valorar si elegimos el descanso que más nos apetece, con verdadera libertad. Ya sabemos que ser libres no es exactamente poder elegir caprichosamente. Es, más bien, ser dueños de nosotros mismos para saber ver la opción mejor, la que mejor nos conviene, y dirigirnos hacia ella.

Entendamos ese tiempo libre, de descanso y ocio, como una maravillosa ocasión para poder educarnos mejor en el recto uso de la libertad. A última hora, será un ejercicio de muchas y diversas virtudes humanas –valores puestos por obra- como son: respeto, comprensión, prudencia, justicia, fortaleza, creatividad, paciencia, sobriedad, generosidad, sinceridad, lealtad, laboriosidad, empatía…

Y, tal como está la cultura dominante en la que hemos de “navegar” en este siglo XXI, importa mucho que busquemos, con determinación, poder crecer en una justa libertad ante los bienes materiales, adoptando un estilo de vida sencillo y austero. De lo contrario, nuestra noción de la realidad, de lo que realmente importa, quedará desnaturalizada.

Tan es así, que nuestro tiempo libre, si nos descuidamos, se convierte en tiempo esclavo. Esclavo de hacer cada vez más cosas, cosas cada vez más difíciles, sin profundizar en las aficiones; todo cada vez más rápido, viajes cada vez más lejos…

¡Qué bien sabemos que lo que nos da la mayor satisfacción cualquier día del año, festivo o de labor, no es lo sofisticado o deslumbrante que sea una actividad! La verdadera clave estará en la conversación alegre, los detalles de servicio, el trato cordial mutuo, la presencia cercana de las personas queridas…

Pues, ¡ea!, consigamos entre todos que esa felicidad auténtica nunca esté de vacaciones

 
 
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